Titulo: "Fotos"
Artista: María Gracia Subercaseaux
Disciplina: Fotografía
Fecha: 9 de Noviembre - 17 de Diciembre 2000

Una persona desnuda puede no ser bella pero siempre es verdadera. Nada es más perturbadoramente honesto que un cuerpo descubierto, libre, que se atreve a desafiar la mirada del otro. La desnudez suele revelar, en todo su esplendor o miseria, sombría o radiante, la verdad. Un cuerpo vestido es también una verdad escondida; las ropas, bien miradas, son formas exquisitas de mentir, de ocultarnos, disimular, encubrir o hasta falsear lo que en verdad somos. Despojarse de todo eso que nos protege tan convenientemente es una manera, quizás desesperada y por eso mismo hermosa, de dejar de mentir, asumir tu verdad y mostrarla limpiamente, aun a riesgo de quedarte a solas. María Gracia Subercaseaux persigue esa verdad en sus fotografías. La suya es una mirada tierna y a la vez brutal, capaz de traspasar los velos y las máscaras tras los cuales suele agazaparse nuestra verdad más íntima; una mirada de ángel maldito a la que no es posible mentirle; una mirada tan deliciosamente honesta que te arranca siempre, aunque no quieras, la verdad. Las fotografías de María Gracia Subercaseaux no aspiran a ser perfectas, ni siquiera bonitas : aspiran, sí, a mostrar la verdad. Allí está la cualidad artística más perdurable y conmovedora de su trabajo, en que las personas aparecen tal como son, como de verdad son y no como nosotros quisiéramos que fuesen ni como ellas quisieran ser. Mirar sin miedo, capturar la esencia misma, revelarla sutilmente, buscar con pulso firme la belleza en el acto desgarrado de exhibir la verdad : ¿qué es el arte sino eso mismo? María Gracia Subercaseaux es una artista de verdad. Posee un coraje se diría que poético para llegar al fondo mismo de las cosas, una sensibilidad exquisita para aprehenderlas a su modo vulnerable y herido, y un talento salvaje, salvaje, para acercarnos la verdad a nuestros ojos asombrados. Sus fotografías son tan bellas, por verdaderas, que, sin siquiera verlas, con sólo recordarlas, me hacen llorar. Jaime Bayly